Fernando Padilla de Toro, entre la cruz y la tricolor

 Fernando Padilla de Toro en Yátor (ilustración del maestro Joaquín López Cruces, dibujada expresamente para este homenaje, después de no haber podido localizar ninguna foto del protagonista).

José María García Labrac (*)

Foro de la Memoria / El Independiente de Granada

08/05/2021

Fernando Padilla de Toro fue asesinado en el Barranco de Víznar, en la madrugada del 25 de agosto de 1936, por los mismos verdugos que habían fusilado a Federico García Lorca, apenas unos días antes, en aquellos parajes de la Sierra de Huétor. Le faltaba menos de un mes para cumplir 32 años.

Paradójicamente, los golpistas, sublevados contra la República Española de la mano de las altas jerarquías de la Iglesia Católica, mataron esa noche a un hombre de Dios, un cristiano convencido que había formado parte de la Compañía de Jesús.

Fernando nació en Yátor, una aldea de la Alpujarra Baja granadina, el 21 de septiembre de 1904, en el seno del hogar formado por María Trinidad de Toro Vela y Antonio Padilla Cano. El parto se produjo en el domicilio familiar de entonces, la vivienda situada en el número 2 del callejón de la Plaza, una pintoresca vía rematada por un característico tinao alpujarreño.

María Trinidad de Toro Vela, la madre de Fernando, una ávida lectora del Quijote que perdió a dos hijos más durante la guerra, Eduardo y Sebastián.

En la época en la que Fernando vino al mundo, la mayoría de la población masculina de Yátor trabajaba en los yacimientos del distrito minero jiennense de Linares-La Carolina, ubicado en Sierra Morena. No tenemos datos de que su padre se dedicara temporalmente a la minería (en la partida de nacimiento de Fernando figura como labrador), aunque sabemos que varios de sus tíos maternos sí que llegaron a prestar servicios para las empresas mineras del norte de la provincia de Jaén (la ausencia de agua en la Alpujarra Baja, mucho más seca y estéril que la Alta, empujó a sus habitantes a buscarse la vida a tantos kilómetros de distancia).

El callejón de la Plaza de Yátor. Aquí nació Fernando Padilla en 1904 (fotografía de Sonia Montes Mata, tomada el 2 de abril de 2021).

Otra perspectiva del callejón de la Plaza (imagen de Sonia Montes Mata, 2 de abril de 2021).

Antonio Padilla y Trinidad de Toro tuvieron nueve hijos. Fernando era uno de los mayores, ya que nació solo un lustro después del matrimonio de sus padres, celebrado el 8 de mayo de 1899, en la iglesia parroquial de la localidad, consagrada a la Inmaculada Concepción. La economía de la familia no debía de ser demasiado boyante, a pesar de que Trinidad y todos sus hermanos sabían leer y escribir, de lo que se deduce una cierta posición cómoda de la rama materna. Es posible que esta precaria situación contribuyera a la vocación temprana de Fernando, que aliviaba a los suyos respondiendo a la llamada divina: una boca menos que alimentar para sus progenitores y el porvenir personal prácticamente asegurado.

El joven yatero ingresó en la orden de los jesuitas, según se atestigua en la hemeroteca histórica del diario Ideal, en algún momento indeterminado de los años 20 (su expediente se ha perdido y no aparece en ninguno de los archivos de la Compañía). Su etapa en el instituto religioso habría de servirle para alcanzar un nivel cultural nada común en la España de los estertores de la Restauración, azotada por unas terribles tasas de analfabetismo.

El “arco romano” de Yátor, un monumento bajo el que el antiguo jesuita tuvo que pasar en muchas ocasiones (Sonia Montes Mata, 2 de abril de 2021).

La memoria familiar relata que, al convertirse en jesuita, Fernando dejó Yátor, mudándose a Granada capital, probablemente a la residencia de Gran Vía, 28, sita junto a la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, también gestionada por la orden fundada por San Ignacio de Loyola. Sin embargo, nunca dejó de visitar su pueblo en vacaciones y fiestas de guardar, paseándose por sus calles vestido con la sotana negra de la Compañía de Jesús. Los vecinos del lugar le respetaban y estimaban, valorando su capacidad intelectual y su dedicación sincera a la comunidad de Cristo, manifestada mediante sus enfrentamientos verbales con los caciques y propietarios de la zona, defendiendo siempre los derechos retributivos de jornaleros y peones.

Su compromiso con el Evangelio le fue acercando progresivamente a la causa socialista, entendiendo que uno de sus obligaciones cristianas era ayudar a hacer realidad el reino de Dios en la tierra. Paralelamente, la evolución ideológica que estaba experimentando le empezó a granjear problemas dentro de la orden jesuítica.

El 23 de enero de 1932, la II República, el régimen democrático que sustituyó a la corrupta y caduca Monarquía alfonsina, ordenó la disolución de la Compañía de Jesús, en función de lo establecido en la Constitución de 1931. Las órdenes religiosas con voto de obediencia absoluta al papa de Roma, un jefe de Estado extranjero desde la firma de los Pactos de Letrán (1929), no tenían cabida en el nuevo ordenamiento jurídico español. Los jesuitas tuvieron que abandonar el país para seguir ejerciendo sus ministerios en otras partes del globo.

Actas de las elecciones generales de febrero de 1936, en las que figura Fernando como primer votante de su pueblo (Archivo de la Diputación de Granada).

Parece ser que Fernando aprovechó la coyuntura para dejar la Compañía y regresar a la vida seglar. Sus superiores le ofrecieron un traslado a Argentina, pero él prefirió salir de la orden y volver a Yátor con su familia (sus últimos tiempos como “soldado de Dios” no habían sido cómodos y ahora necesitaba emprender otro rumbo, esperanzado por el cambio político en marcha).

Tras retornar a la Alpujarra, el muchacho se afilió al PSOE y fue elegido secretario de la agrupación socialista de Yátor. Seguía siendo muy querido entre sus paisanos, algunos de los cuales confiaron en él para encabezar la izquierda local, liderando la oposición al Ayuntamiento, gobernado por las derechas (Yátor conservó su independencia municipal hasta 1972, cuando se incorporó a Cádiar). A la vez que dirigía el socialismo yatero, Fernando faenaba en el campo como jornalero.

El 9 de noviembre de 1933, con motivo de las elecciones generales cuya primera vuelta se iba a celebrar pocos días después, el jesuita exclaustrado participó en un mitin en su pueblo, presentando a distinguidos oradores del PSOE, como Antonio Pretel Fernández, futuro diputado a Cortes en representación del PCE (y padre del también dirigente comunista Damián Pretel Martínez). Ideal publicó una reseña del acto en su edición del 14 de noviembre [1], resaltando la intervención en el mismo del “ex afiliado a la Orden de los Jesuitas, hoy secretario del Centro socialista local, camarada Fernando Padilla”. El periódico, portavoz provincial oficioso de la CEDA, señalaba públicamente al antiguo clérigo, en el marco de una crónica despectiva y jocosa sobre el evento izquierdista. La derecha católica no olvidaba ni perdonaba su “traición” a la Santa Madre Iglesia.

Francisco Padilla de Toro, Frasco, hermano menor de Fernando, faenando por los campos yateros (foto de agosto del 67, cedida por Mª Carmen de Toro Ortiz).

Desconocemos los resultados de los comicios legislativos de 1933 en la localidad alpujarreña, pero sí que hemos conseguido las actas de los posteriores, los de febrero de 1936, en los que venció el Frente Popular. Fernando Padilla de Toro fue el votante más madrugador de la aldea, el primero que ejerció su derecho al sufragio.

El alzamiento franquista del 18 de julio de 1936 selló el destino del Fraile, como le llamaban sus conciudadanos (jamás lo fue porque los jesuitas no tienen la condición de frailes). El día 24, ante las preocupantes noticias que llegaban de Granada, los partidarios del Frente Popular asaltaron el Ayuntamiento de Yátor y destituyeron al alcalde, miembro del partido derechista Acción Popular, una formación integrada en la CEDA y que se había sumado al golpe de Estado contra la democracia. A continuación, los republicanos, constituidos en Comité de Guerra, eligieron alcalde interino a Fernando. Su mandato sería corto y accidentado.

Desde su nombramiento como regidor provisional, lo sucedido con nuestro protagonista resulta un misterio difícil de explicar. Los testimonios orales que hemos recabado cuentan que viajó a la ciudad de la Alhambra en busca de armas y de alimentos, engañado por los caciques locales, que le aseguraron que la rebelión había fracasado en la capital de la provincia. ¿Por qué creyó a aquella gente? ¿Quizás algún amigo íntimo le traicionó? Es imposible saberlo. Lo cierto es que se presentó en Granada como alcalde de Yátor, siendo inmediatamente detenido por las autoridades golpistas y encarcelado en la antigua prisión de la avenida de Madrid.

En la madrugada del 25 de agosto, a requerimiento de un juez militar, lo sacaron de su celda, lo subieron a un camión y lo llevaron al Barranco de Víznar, en donde fue fusilado por un piquete de guardias de asalto, junto a otros dieciséis compañeros de infortunio, casi todos también militantes del PSOE (conforme a lo detallado en “García Lorca y Víznar. Memorias del general Nestares”, el libro de Federico Molina Fajardo). Uno de sus hermanos de muerte sería el histórico líder socialista y ugetista José Raya Hurtado, un personaje fundamental en la secuencia de acontecimientos que llevaron a la proclamación de la República en Granada (además, esa noche asesinaron, entre otros, a Enrique García Cappa, Enrique García Fernández, Ricardo Mendoza Calvo, Pedro Domínguez Mazo, Juan de Dios Rodríguez Adarve, José García Esteban, Evaristo Olalla Morales, Pedro Márquez Ortiz, Antonio García Nuño o Antonio Espigares Ortiz).

Fernando fue enterrado en una fosa común del Barranco, por un grupo de masones presos en La Colonia (así se menciona en “Los últimos días de García Lorca”, la investigación de Eduardo Molina Fajardo). Sus restos mortales nunca han sido encontrados. En la actualidad, una campaña de excavaciones, impulsada por la Universidad de Granada y la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH), se está llevando a cabo en Víznar, en el entorno en el que se cometieron los crímenes. ¿Aparecerán los huesos del mártir cristiano ignorado por la Iglesia Católica, cómplice y sostén de las fechorías facciosas? La familia espera y desea que se encuentren e identifiquen sus restos, para poder enterrarlos en el cementerio de Yátor, en la misma tumba en la que descansan los de su madre. La pobre falleció, casi centenaria, con el único consuelo de imaginar que su hijo compartía sepultura con el genio de Fuente Vaqueros.

Encarna Padilla Alonso, sobrina de Fernando Padilla de Toro (hija de Gabriel, otro de sus hermanos pequeños).

Ojalá logremos que Fernando regrese a la Alpujarra, a la vera de los suyos, desandando el camino que lo condujo al abismo. Lo vamos a intentar con todas nuestras fuerzas, como homenaje póstumo a él y a sus compañeros de suerte, que entregaron sus vidas por un mundo mejor, encarnado en España por el régimen constitucional de la II República.

Agradecimientos

– A Encarna Padilla Alonso, sobrina carnal de Fernando, por descubrirme la desconocida historia de su tío.

– A Joaquín López Cruces, ilustrador e historietista, por hacer realidad la loca idea de representar a Fernando en un dibujo.

– A Silvia González Alcalde, vocal de Investigación y Familias de la AGRMH, por su inestimable ayuda documental, imprescindible para escribir este artículo.

– A los hermanos De Toro Ortiz, Fernando y Mari Carmen, por acercarme a nuestro pasado yatero.

– A Sonia Montes Mata, por sus fotografías de Yátor y por la edición de otras de las imágenes que acompañan este texto.

– A María Trinidad de Toro Vela, la madre coraje de Fernando, por impedir que el recuerdo de su hijo se perdiera en el olvido.

Anexo

[1] Reseña que apareció en la edición del diario Ideal del 14 de noviembre de 1933:

FRACASO SOCIALISTA EN YÁTOR

El día 8 del corriente no pudo celebrarse el anunciado mitin que los camaradas socialistas Tovar, Pretel y otro cuyo nombre desconocemos, intentaron realizar en Yátor, pues a pesar de hacer cuantos esfuerzos les fueron posibles los correligionarios locales por traer personas que les oyeran, hubieron de marcharse ante el desaire del vecindario, que espontáneamente demostró con su ausencia la indiferencia ante las ideas del partido, renunciando incluso a oírlas.

Al día siguiente, y no dándose por aludidos de tan marcado desprecio, volvieron nuevamente con el mismo objeto y, por fin, después de dos largas horas en espera de público, hubieron de decidirse a decir algo ante el grupo de chiquillos, mujeres y curiosos que, unidos a los adictos del partido, llegarían escasamente a 50; esto es, contando con un ocurrente amigo que, montado en su burra, se acercó al grupo, personificando el sentido irrisorio que ofreció el acto. Sin llegar a hacerse el silencio y entre constantes interrupciones por murmullo del personal, que, desde lejos, presenciaba el espectáculo, hicieron uso de la palabra los citados oradores y por el orden en que fueron presentados por el ex afiliado a la Orden de los Jesuitas, hoy secretario del Centro socialista local, camarada Fernando Padilla.

Las conferencias se redujeron a remachar donde saben que duele: asegurar que el partido socialista es Católico apostólico; que ellos no son culpables de la situación económica de la Nación, ni del despilfarro de sus presupuestos, y, por último, ante no sentir la más leve prueba de aprobación, aludieron a la olvidada triquiñuela de que, triunfando ellos, habría pan, mucho pan, lo cual les mereció el aplauso de una contada decena de oyentes.

Hay que convencerse de que en Yátor son de más aceptación las caricaturas de Miranda, en IDEAL, que las profecías socialistas.

El autor junto a la iglesia de Yátor, situada a la entrada de la localidad alpujarreña (Sonia Montes, 2 de abril de 2021).

(*) José María García Labrac es el presidente de la asociación ciudadana Granada Republicana UCAR y el creador de la serie Leyendas de los Nuestros, un espacio literario dedicado a la memoria íntima y colectiva de Granada.

Fernando Padilla de Toro era primo hermano de su abuela paterna, Teresa Jiménez de Toro (1927-2014). La madre de Fernando, Trinidad, fue una de las hermanas mayores de Loreto de Toro Vela (1891-1975), bisabuela del autor.

Otro primo de Fernando, retoño de Loreto y tío abuelo de José Mª, José Jiménez de Toro (1912-1970), destacó por su defensa de la legalidad republicana en el seno de la Guardia Civil.

http://www.elindependientedegranada.es/ciudadania/fernando-padilla-toro-cruz-tricolor

Antonina Rodrigo, obrera de la pluma

Francisco Sierra Serrano (*)

El Independiente de Granada

19/04/2021

El próximo viernes, 23 de abril de 2021, Día del Libro, a las once y media de la mañana, el museo “Bernarda Alba”, ubicado en la localidad de Valderrubio, en plena Vega de Granada, abre la sala de exposiciones temporales ideada para homenajear a aquellas mujeres que, al igual que Adela en el drama lorquiano “La casa de Bernarda Alba”, tuvieron el arrojo y la decisión de exclamar: “¡Aquí se acabaron las voces de presidio!”. Las mismas que, con valiente actitud, osaron romper los bastones de mando de Bernardas y Bernardos, encarándose, a veces con consecuencias trágicas, a las convenciones morales y sociales más autoritarias y represivas de su época, para conseguir abrir sendas de libertad e igualdad a las mujeres de su tiempo.

Es por ello, que tras la exposición sobre “Margarita Xirgu, actriz predilecta de Lorca” llega a este espacio cultural “ANTONINA RODRIGO, OBRERA DE LA PLUMA”. Una retrospectiva sobre la vida, obra, premios y distinciones de esta investigadora granadina que, no en vano, ha sido considerada, por elección popular, entre “Los cien granadinos del siglo XX” y nominada entre “Las cien mujeres del siglo XX que abrieron camino a la igualdad en el siglo XXI”. Atesora, en su ya dilatada trayectoria literaria, numerosos reconocimientos: Medalla de Andalucía, Cruz de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña, Medalla de Oro al Mérito de la Ciudad de Granada, Pozo de Plata del Patronato García Lorca, Premio a la Lealtad Republicana de la Asociación Manuel Azaña, Premio Manuel de Falla, Premio Internacional María Zambrano, Premio Seco de Lucena de Periodismo, Premio de la Académie Européenne des Arts, Premio Meridiana del Instituto Andaluz de la Mujer, Premio Aldaba, Premio Semillero Azul del Círculo Artístico Literario… Antonina, correspondiente de la Academia de las Buenas Letras de Granada y socia honorífica de la asociación Granada Republicana UCAR, acaba de recibir, a sus fructíferos 86 años y en el Ayto. de Barcelona, la Medalla de la Fundación Internacional Olof Palme por su compromiso permanente en la firme defensa de los derechos humanos, tarea que, a la postre, resume y enmarca toda su intensa y comprometida vida social y literaria.

Esbozo sobre la biografía de Antonina que aparece en los paneles de la exposición

Antonina Rodrigo García nació el 4 de febrero del 1935 en una casa, hoy derruida, del bajo Albaicín (Granada), allá donde convergen el Callejón del Gallo y la calle Ladrón del Agua y en cuyo lugar se abre una plaza, orgullo de los granadinos, que lleva su nombre.

Se define a sí misma como “obrera de la pluma”, declarándose, sin ambages, mujer republicana, anarquista, libertaria y feminista. De formación autodidacta, no deja de reconocer la influencia recibida, durante su infancia y juventud, de personas como su maestra republicana Doña Paquita que, en el único centro de enseñanza laica en la Granada de la época, le inculcó valores cívicos. De Antonio Domínguez Ortiz, insigne catedrático de Historia, heredó la pasión y rigor científico por la historia, actitud y cualidad que Antonina lleva al extremo, en todas sus investigaciones y escritos históricos y literarios. Finalmente, al maestro Marino Antequera, rememora la escritora, le debe el descubrimiento de la belleza y el amor por el arte en cualquiera de sus múltiples manifestaciones.

Inicia el camino de las letras colaborando en diarios de su Granada natal (Ideal y Patria) y revistas de tirada nacional (Triunfo, Historia y Vida, Tiempos de Historia, Norma, Ínsula, Caracol, Polémica…), a la vez que comienza su labor literaria escribiendo poesía, cuentos y teatro. Debuta como escritora en 1960 publicando “Retablo de Nochebuena”, al que le siguen otros trabajos vinculados al mundo teatral, entre los que destaca una biografía de “Margarita Xirgu, actriz predilecta de Lorca”. Apasionada de Federico, su gran amor junto a Mariana, publica diferentes libros en los que indaga en aspectos inéditos o poco conocidos de éste con Manuel Ángeles Ortiz y con Salvador Dalí, así como en los distintos viajes y estancias de García Lorca en Cataluña. Con la edición de su libro “Mariana de Pineda, heroína de la libertad” consigue, tras varias reediciones y en distintas editoriales, el éxito y el reconocimiento de la crítica literaria de este país. Pero donde Antonina Rodrigo, “guerrillera de la memoria,” alcanza máxima relevancia y difusión es tras la publicación de su inacabada trilogía “Mujeres para la Historia. La España silenciada del siglo XX”, dedicada a mujeres olvidadas, perseguidas, silenciadas, ilustres, anónimas, feministas…que participaron de forma activa y decisiva en la historia de España durante la Segunda República, la Guerra Civil o el exilio.

Hacemos nuestras las palabras de un crítico literario cuando afirma que “Antonina no ha hecho otra cosa en su vida que ocuparse del silencio y sería justo para la historiadora y dignificante para la cultura española que la larga convivencia de Antonina con el silencio no acabara proyectándose sobre ella y la percepción de su trabajo”. Éste, entre otros, es el objetivo de esta exposición: poner en valor su relevante trayectoria como investigadora y su destacado papel como una de las figuras centrales de la literatura feminista del siglo XX, y otorgarle, como escribía el poeta cordobés Pablo García Baena, el ganado reconocimiento “… Por su extensa obra de investigación coherente con el testimonio de su propia vida, por su constante mantenimiento de una ética civil y personal, por sus estudios pioneros sobre la igualdad de género y la memoria histórica y por su defensa de los valores universales representados por personas relevantes, tanto anónimas como públicamente reconocidas”.

(*) Paco Sierra Serrano, profesor jubilado de secundaria, coordinador de la exposición y lorquiano convicto y confeso, es vocal de la Junta Directiva de Granada Republicana UCAR, la entidad que impulsó la campaña por la que Antonina recibió la Medalla de Andalucía en 2017.

http://www.elindependientedegranada.es/ciudadania/antonina-rodrigo-obrera-pluma

90º Aniversario II República – Los Lunes Republicanos – 12 Abril 2021 – Sesión Virtual Google Meet

LOS LUNES REPUBLICANOS
Ciclo de tertulias sobre cuestiones de interés

OCTAVA SESIÓN (2ª TELEMÁTICA)

90º ANIVERSARIO DE LA PROCLAMACIÓN DE LA II REPÚBLICA:

PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LA ALTERNATIVA REPUBLICANA EN ESPAÑA

Invitados:

Miguel Ángel del Arco, director del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada (UGR) y coordinador del Mapa de la Memoria Histórica de Granada

Silvia González, vocal de Familias e Investigación de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH)

José Antonio Ruiz, doctor en Física Aplicada y activista republicano

Presentadora y moderadora: Carmen Menéndez, secretaria de Granada Republicana UCAR

Fecha: Lunes 12 de abril de 2021

Hora: 19:00

Lugar: SESIÓN TELEMÁTICA A TRAVÉS DE GOOGLE MEET (entrar en el enlace http://meet.google.com/eak-rdpn-dyw)

Organiza: Granada Republicana UCAR

Cartel: Loïc J. Molinete

¿Es ya primavera para la República?

José Antonio Ruiz López (*)

El Ateneo de Granada Republicana UCAR / El Independiente de Granada

31/03/2021

Empieza la primavera, los campos de nuestras tierras brotan de un verdor lorquiano y las flores surgen con alegre algarabía. Sin embargo, una flor todavía se resiste a erigirse, con rebelde autodeterminación, un año más, en una primavera. Los republicanos ansiamos volver a tenerla presente, como ya hace noventa años que surgió, a pesar de ser arrancada de los corazones de los españoles.

La República, al contrario que las otras flores en primavera, no va a surgir espontáneamente en los campos, fruto del destino de la simiente, sino que tiene que construirse, día a día, paso a paso, por los que buscamos una España más democrática, libre e igualitaria.

Últimamente, han pasado muchas cosas que han puesto en jaque a la monarquía de nuestro país: el rey emérito se ha ido a uno de sus paraísos petroleros, tras conseguir amasar una gran fortuna (presuntamente como prebendas por el ejercicio de su antiguo cargo), y que no ha regularizado con la Hacienda de todos sus súbditos. Hacienda ya no somos todos, somos “casi” todos. Su estancia, por supuesto, con seguridad incluida, la pagamos de nuestro bolsillo. Varios miembros de la familia real han usado tarjetas opacas de cuentas en paraísos fiscales, para pagar sus exclusivas vidas. Las infantas, se saltan la cola de vacunación española y aprovechan un viaje a ver a su huido padre para vacunarse.

Y entre todo esto, ¿qué hacemos los españoles? ¿No nos hemos dado cuenta de que la monarquía en España ha sobrepasado todos los límites admisibles? ¿Qué clase de adormidera nos han inoculado para no darnos cuenta de que hay que cambiar eso?

Los españoles, y en especial, los republicanos, tenemos que establecer una alternativa republicana para nuestro país ya, sin dilación alguna. El común de los españoles no puede ni debe admitir este tipo de escándalos, y los republicanos tenemos el deber moral de plantear una alternativa republicana seria, viable, y honesta con nuestros conciudadanos. Ahora, que incluso la izquierda está en el gobierno, es un imperativo.

No podemos permitirnos los interminables debates sobre los posibles epítetos de la futura república: que si socialista, antiimperialista, autogestionaria, etc. Necesitamos construir una república, con la mayor base ciudadana posible, que tenga como bandera los Derechos Humanos, incluidos los derechos sociales de la Carta Social Europea, que son de todos. Propongámonos seriamente un reto ilusionante, un futuro apasionante para nosotros y para los que vienen. La primavera republicana tiene que ser esta.

(*) José Antonio Ruiz López, doctor en Física Aplicada e investigador científico en la UGR, es miembro de la entidad ciudadana Granada Republicana UCAR.

http://www.elindependientedegranada.es/politica/es-ya-primavera-republica

Mujeres y Memoria – Los Lunes Republicanos – 15 Marzo 2021 – 1ª Sesión Virtual

LOS LUNES REPUBLICANOS
Ciclo de tertulias sobre cuestiones de interés

SÉPTIMA SESIÓN (1ª TELEMÁTICA)

MUJERES Y MEMORIA

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

“LA HISTORIA ESTÁ ESCRITA DE MANERA ERRÓNEA: HISTORIAS DE MUJERES ASESINADAS POR EL FRANQUISMO

Invitada:

Priscila López, autora del volumen y activista memorialista

Presentador y moderador: José Antonio Ruiz, socio de Granada Republicana UCAR

Fecha: Lunes 15 de marzo de 2021

Hora: 19:00

Lugar: SESIÓN TELEMÁTICA A TRAVÉS DE GOOGLE MEET (entrar en el enlace http://meet.google.com/izi-bfnr-bij)

Organiza: Granada Republicana UCAR

Cartel: Loïc J. Molinete

Mujer, niña y ciencia

Rosa Irene de Castro Díaz (*)

El Ateneo de Granada Republicana UCAR / El Independiente de Granada

02/03/2021

Este mes, el 11 de febrero, se ha conmemorado el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, con multitud de actos y homenajes. La ONU proclamó este día en 2015 para destacar la importancia del acceso de las mujeres y niñas a la educación en igualdad, permitiéndoles un acceso pleno a la investigación científica, la tecnología y la innovación, destacando así el papel de la mujer en la transformación democrática y económica global. Este acceso igualitario a la formación en todos los niveles y áreas de conocimiento por parte de las mujeres y las niñas, es condición sine qua non en la evaluación de avances democráticos y progresistas de cualquier estado, y así fue incluido en la Agenda del Desarrollo Sostenible 2030, aprobada en 2015 por todos los países miembros, incluido España.

Ahora bien, cabe preguntarse si en España este ambicioso proyecto, revolucionario en su planteamiento, entendiendo la palabra revolucionario en este contexto y como el germen de la  transformación de estructuras y órganos de poder patriarcales, es producto sólo de la evolución del pensamiento contemporáneo y de lo políticamente correcto, o es un cambio que tiene precedentes contrastados en nuestro país; cambio que además, se hace imprescindible para avanzar en una profundización realmente democrática del aparato del Estado.  Quienes creemos que esta transformación es posible y necesaria, también pensamos que sólo en un estado republicano se podría abordar este reto con garantías realmente democráticas y de progreso.

Y sí, tiene un precedente en el S. XX en nuestro país: la Institución Libre de Enseñanza, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) y la Residencia de Señoritas. Esta última entidad, fundada en 1915 por la JAE dentro de la Residencia de Estudiantes, fue la primera institución para impulsar la participación de la mujer en la ciencia, dotando de becas para el estudio universitario a mujeres, facilitando estancias en EEUU y financiando un laboratorio de química en sus instalaciones.

Si bien es en estos años del primer tercio del S. XX (la llamada edad de plata de la ciencia española del S. XX) cuando comenzó tímidamente el impulso de la investigación en nuestro país, con distintos gobiernos liberales, no fue hasta la 2a. República cuando se produjo el despegue de la ciencia moderna, gracias al respaldo institucional del Estado a la JAE, a través de financiación y dotación de medios con vocación de continuidad, condición indispensable para el avance en la formación e investigación científicas.

El gobierno de la 2a. República permitió, con recursos, una estructura para el desarrollo científico técnico: campus en los alrededores del Museo de Ciencias Naturales y la Residencia de Estudiantes; auditórium para el intercambio científico y cultural; nuevos laboratorios; construcción y dotación necesaria para el sostenimiento del Instituto Nacional de Química y Física; amplió las becas a estudiantes y científicos para su formación en el extranjero; construyó el Instituto Cajal de Biología, aprobado desde los años 20 pero materializado en 1932; abordó la modernización de las Universidades incidiendo en su papel en la formación y la investigación científicas. Es, además, en el Instituto de Química y Física, donde iniciaron sus carreras varias de las primeras científicas españolas (algunas colaboraron con Marie Curie).

Esta apuesta del gobierno republicano por el reforzamiento de la ciencia y la educación obedecía a un concepto profundamente democrático de participación en igualdad, de laicismo e independencia intelectual respecto de los poderes conservadores y eclesiásticos de nuestro país, que dominaban la educación y universidades.

Pese al poco tiempo que duró la 2a. República, consiguió impulsar e imbuir en el ámbito académico y científico los preceptos de la Institución Libre de Enseñanza, estableciendo las bases que todavía perduran en la concepción del papel que la ciencia y la educación han de jugar en la sociedad.

También a los valores republicanos debemos el papel protagonista de la mujer en la ciencia, impulsado decididamente por José Castillejo, secretario de la JAE y estrecho colaborador del Ministerio de Instrucción Pública, al exigir que hubiera mujeres en los programas implementados, llegando a tener un 22% de presencia femenina.

Lamentablemente, el exilio forzado en 1939 de nuestros mejores pensadores y el anonimato forzado de estas brillantes mujeres, debido al golpe de estado y a la Dictadura franquista, sigue siendo una factura que estamos aún hoy, pagando en nuestro país.

Parte sustancial de esta factura es la deficitaria participación de la mujer en la estructura de la ciencia y en puestos importantes de las universidades españolas. Continúa la brecha de género, que ha sido puesta de manifiesto en distintos estudios actuales. Así, el porcentaje de mujeres que consiguen finalizar con éxito sus carreras científicas y académicas es mucho menor de las que empiezan; a medida que avanza su carrera, son los hombres quienes logran mejores éxitos científicos y puestos económica y socialmente más valorados, quedando invisibilizadas en muchas ocasiones las aportaciones de las mujeres científicas a esos éxitos.

Queda mucho camino para lograr la integración femenina plena y su papel en el sistema de ciencia y tecnología de nuestro país, pero la participación cada vez más creciente de la mujer y su concienciación política, cuestionan de facto las limitaciones que el Régimen Monárquico del 78 ha establecido, haciendo que la necesidad de estructuras democráticas y de empoderamiento sean cada vez más demandadas socialmente; estructuras que sólo tienen cabida en una concepción republicana del estado.

(*) Rosa Irene de Castro Díaz, gestora de proyectos de investigación en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es socia de la asociación Granada Republicana UCAR.

http://www.elindependientedegranada.es/politica/mujer-nina-ciencia

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